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Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda

¿Alguien conoce la Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda? El propósito de esta entrada es proponer un paseo por algún otro magnífico rincón de esta maravillosa isla.

Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda
proponer un paseo por algún otro magnífico rincón de esta maravillosa isla.
Esto está muy cerca de lo que debería ser el Paraíso

La Cerdeña en mi vida

Mi tío (Gino), el marido de la hermana de mi padre, era Sardo. Consecuentemente, a pesar de vivir muy lejos de allí, la Cerdeña ha estado presente en mi familia desde siempre. En los años setenta, mi “Zio Gino” era posesor de una cámara de video 8mm. Después del verano, solía organizar tardes de cine en casa. Montaba el proyector, despejaba una pared de los cuadros que la ocupaban, se disponían las sillas como si estuviéramos en el cine y la familia entera se transformaba en espectador, crítico y admirador de las historias y de los paisajes que se desgranaban delante de nuestros ojos.

En verano Zio Gino llevaba a su familia a Cerdeña para estar con los suyos, consecuentemente muchas de aquellas películas mostraban las bellezas y las rarezas de aquellas tierras que, bajo los comentarios que el mismo hacía mientras se proyectaba la película, asumían en mi cabeza la forma de: aventuras, sueños a realizar, lugares para explorar, personas a conocer. Mi tío era de Berchidda, un pequeño pueblo interior en la provincia de Sassari y seguramente no se podía permitir estancias en la Costa Esmeralda. A pesar de eso, sus imágenes revelaban sitios y playas maravillosas, solitarias y salvajes.

Basilica de saccargia al fondo
Basilica de Saccargia

La Cerdeña interior

A pesar de ser la isla más grande de Italia, históricamente la población de la Cerdeña huía de la mar. La mar era la puerta para invasiones, incursiones, muerte, atrocidades y robos. La gente de Cerdeña, aprovechándose de la orografía montañosa de la isla, prefería asentarse en el interior, donde era más fácil defenderse, avistar el enemigo sin que él se rendiera cuenta de ser visto y así sorprenderle en emboscadas. Por lo tanto, la cultura ancestral sarda es una cultura de pastoreo, de silencios, de soledad, de pocas palabras. En su riquísima cocina prima la carne al pescado, el horno a la plancha, el queso al marisco, las calorías a la ligereza. Sus magníficos postres saben a miel, a queso, a almendras o a tocino.

El mar está al alcance de todos en pocos kilómetros y se disfruta de él durante el día, pero a la tarde se vuelve a casa. Por supuesto lo que estoy contando ha ido cambiando radicalmente en estos años, pero el origen, las raíces, la clave para empatizar con la Cerdeña es seguramente interior.

Costa, mar, ruinas... Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda

La Cerdeña minera

Más allá de la Costa Esmeralda, hay una Cerdeña olvidada con un pasado minero (carbón) y un presente de abandono; estoy hablando del “Iglesiente”. Allí se encuentran paisajes en los cuales existen unos enormes contrastes entre la belleza de las playas y el paisaje desfigurado por la intervención no regulada del hombre que, con una visión de ganancias a corto plazo, olvidó el respeto por la vida de los demás y de las generaciones futuras. Luego, cuando las cosas han ido mal, se dejó todo allí, como si nada fuera y entonces solo el paso del tiempo, los agentes atmosféricos y el ir y venir del mar, convierten lentamente estos cadáveres de la lujuria humana, en paisajes llenos de melancolía y tristeza, en los cuales los colores Mediterráneos, hacen de contrapunto a las ruinas y a la monocromía del abandono.

Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda

La Cerdeña de la Ogliastra

Otra área de difícil acceso es la parte central oeste de la isla. La orografía montañosa asume en esta zona connotaciones de impenetrabilidad. De hecho, esta zona fue tristemente famosa en Italia entre finales de los años 70 y comienzos de los 80 por el fenómeno de los secuestros de personas con finalidades de extorsión que tubieron su máximo ápice social, con el secuestro del cantautor Fabrizio de André que compuso una bellísima canción (Hotel Supramonte) sobre esta muy amarga experiencia. La Ogliastra es una zona de una extraordinaria belleza paisajista, tanto en sus costas empinadas como en su interior. En la zona de Arbatax, los paisajes marinos se transforman en una explosión maravillosa de rocas rojas. El pueblo de Orgosolo es el emblema de esta Cerdeña oscura que busca la luz y rechaza el lujo y la pijería.

preciosas imágenes Cerdeña más allá de la Costa Esmeralda

La serie completa de imágenes sobre esta Cerdeña, más allá de la Costa Esmeralda, la podéis encontrar en mi nueva web

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