Anuncios
Europa,  Portugal,  Viajes

Patas arriba – CABO GIRÃO

Hola bloguefamilia! ¿Qué tal va todo? Esta visita, aunque solo es un lugar, el Cabo Girão, nos va a llevar un día entero y os explicamos la razón, tenemos pensado ver este precioso acantilado desde todos sus ángulos pues tiene fama de ser el más alto de Europa.

Bueno, empecemos que es hora de levantarse e ir al puerto de Funchal que es desde donde empezara esta aventura.

Hoy hace muy buen día, de momento no hace calor, tampoco hace frío… nos desenredamos de las sabanas, nos acercamos al balcón y un rico olor a sal nos invade. El hotel está pegado a la playa y las vistas son alucinantes. Un horizonte colorado, pintado con suaves nubes de acuarela y el rugido de un mar embravecido a nuestros pies siempre protestando en esta zona perdida en medio del océano, hace que nos quedemos atónitos, petrificados en el balcón ante tanta belleza aun sin ni siquiera vestirnos.

Sunset sky background. Natural Sunset Sunrise Over Ocean. Bright

Una vez recuperados y preparados para el paseo cogemos el coche y nos dirigimos al puerto. Estas calles son una locura. Curvas tras curvas y todo lleno de túneles, algunos escarbados en la propia roca, sin cemento ni nada parecido. Ves un agujero negro por el que entras y la luz allí al final, una carretera estrecha y rocas picadas a tu alrededor dando una sensación de entrar en el interior de la montaña, como si fuese una cueva no un túnel.

Llegamos, aparcamos en el propio puerto. Genial! Buscamos un barquito que nos lleve y… allá vamos!

El barco es grande y hay bastante gente. La idea es ir hacia Camara de Lobos que es donde se encuentra Cabo Girão en búsqueda de cetáceos y unas buenas vistas desde el mar. ¿Las encontraremos?

13814_polarr

Lentamente vamos saliendo del puerto y girando a la derecha. A medida que nos alejamos podemos ver Funchal, desde aquí se ve muy diferente. Es una ciudad grande. Ocupa todas las laderas de las montañas, casi desde la cima caen las casas hasta tocar el mar. Se ve tranquila, sin ruidos, sin movimiento, como si el tiempo estuviese parado.

Vista panoramica de Funchal-Madeira
Vista panorámica de Funchal-Madeira

Y al ratito… los que paramos fuimos nosotros. Primero porque alguien de la tripulación, un chico que está en lo alto con unos prismáticos se puso a gritar:

Big fish! Big fish!

Todos corrimos a mirar. Y empezaron a surgir dudas. ¿Qué es? ¿Puede ser una ballena? Se veía muy a lo lejos. Solo se alcanzaba ver como una cola salpicaba de vez en cuando.

Alberto- ¿parece grande! será una ballena?

Suso- que dices! eso es muy pequeño!

Big fish! Big fish!

Gritaba de nuevo el marinero.

El barco intentó acercarse poco a poco al lugar, pero cuando dimos llegado… ni big fish ni small fish, ni na de na. Ilusionados por ver una ballena y al final… nos quedamos con las ganas.

Aún no habíamos empezado a navegar otra vez y el marinero ya gritaba otra vez:

Turtle! Turtle!

13807_polarrJusto donde antes habíamos visto el big fish una pequeña tortuga nadaba por la superficie. Parecía herida. Igual lo que habíamos visto era un tiburón intentando comérsela o un lobo marino tal vez. El capitán para el barco y con un trueiro (salabre en español) se dispone a coger a la tortuga para asegurarse que no tiene herida alguna. La sube al barco con mucho y cuidado y para nuestra alegría la tortuga está fenomenal. Tiene un gran parásito que el capitán le quita y nos muestra. Y justo antes de dejarla de nuevo en el agua nos la deja tocar a los dos mientras nos explica un par de cosas sobre ellas. Con mucho cuidado la soltamos en el mismo lugar en que estaba y esperamos a que se aleje para volver a encender los motores.

13802_polarrSeguimos nuestro camino, sentados en el barco, con las piernas colgando sobre el océano, y agarrados a la barandilla nos vamos deleitando con todo lo que vemos. El sol calienta, pero se está muy bien, hay una ligera brisa. El barco va lento, sin prisas. La gente disfruta en silencio del paseo. Las vistas de Madeira desde el mar son impresionantes. Grandes paredes de roca de todos los marrones posibles coronados por un verde esmeralda rodean la isla, el cielo azul, los ríos que caen desde muy alto al océano formando pequeñas cataratas… Madeira, es preciosa.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Decir que estas paredes que vemos marrones fueron una vez parte de un antiguo volcán. Y no solo van hacia arriba 580 metros sino que se hunden en el océano a profundidades abismales ya que Madeira se caracteriza por no tener plataforma continental. Lo que quiere decir que sin alejarte de la costa, la profundidad es de infarto, pudiendo así encontrar manta rayas, delfines e incluso ballenas. Todo esto hace que Madeira empiece a estar considerado como una zona de las mejores del mundo para hacer submarinismo. ¡Incluso tienen un Bluehole!

Y así mismo, ya delante del Cabo Girão una manada de delfines aparecen de la nada para saludarnos. Saltando y jugando se van acercando al barco que sigue con la marcha lenta para no interferir. Están dando vueltas, saltando y jugando. Mostrándonos todo lo que saben hacer. Son muchísimos. Cientos. ¡Madre mía! Lo que daríamos por poder tirarnos ahí en medio y poder nadar cerca para verlos en su hábitat, pasando como torpedos por debajo o como curiosos se acercan a ver que eres.

tan bonitos...
delfines del Atlántico

La verdad es que está siendo una experiencia única. Un lugar como el Cabo Girão al fondo, nada más y nada menos que uno de los acantilados más altos del mundo y los delfines acompañándonos para verlo… PRECIOSO! Si tal… cuando acabe el paseo… repetimos! jajaja

Damos vuelta hacia el puerto y pasamos de nuevo por Camara de Lobos, le hacemos una foto desde el barco, este sitio parece bonito:

Camara de Lobos desde el barco
Camara de Lobos desde el barco

Ahora iremos en coche hasta allí a visitar este hermoso pueblo y a ver el mirador de cristal que hay arriba del todo para poder ver esta maravilla desde otra perspectiva. El camino va a ser corto, tan solo 20 minutos e iremos subiendo todo el camino desde el nivel del mar donde estamos ahora hasta los 580 metros que es su parte más alta.

Ups. Ya habíamos dicho que tuvimos mucha suerte y aparcamos dentro del puerto. Pues si, había mucho sitio pero… es porque solo se puede entrar durante ciertas horas. Hay una baya a la entrada y otra a la salida, las dos cerradas y nadie que nos pueda abrir. Vamos de un lado a otro preguntando con la esperanza de que alguien nos pueda decir lo que hacer y encontramos a un chico que nos dice:

El chico está con la comida, hasta que acaba no os viene

De suerte, preguntamos en el bar de al lado, el chico estaba comiendo allí. Tras rogarle que por favor nos abriese… cedió y nos acompañó para que pudiésemos sacar el coche y a cambio lo invitamos al café y un chupito.

Vista de Cabo Girao
Vista de Cabo Girao y Camara de Lobos antes de llegar

DSC01036Seguimos nuestro camino por estas carreteras de caracol hasta llegar a Cámara de Lobos. Como siempre, tendemos que explicar un poquito de este lugar: es un bonito pueblo marinero, muy típico, de esos con barcos de colores construido alrededor de un pequeño puerto, rodeado de viñas, con tiras de pescado a secar, alguna palmera y una pequeña “playa”. Fue uno de los primeros lugares en ser colonizados de la isla y le pusieron este nombre porque antiguamente (antes de ser colonizado, claro) había una familia de lobos marinos aquí asentada que ahora se tuvo que desplazar para las vecinas Ilhas Desertas donde no son molestadas.

Un lugar conocido por su belleza pero también por su rica gastronomía. ¿Qué mejor sitio que este para probar un buen pescado bien fresco? Pararemos antes de nada en una de esas tabernas enfrente al mar a tomar la típica poncha (zumo de limón aguardiente y miel) y luego buscaremos un buen sitio para comer.

Ya con la barriga llena subimos al coche. La taberna en la que paramos era vieja pero tenía un encanto especial. Había paisanos con sus gorros de paja sentados al sol en las mesas de fuera, jugando a las cartas, hablando y riendo ayudados por la digestiva poncha. Ya nos dieron de comer en este lugar, una lubina a la sal riquísima!

Ahora nos dirigimos al mirador de cristal que hay en la cima de Cabo Girão. No es un mirador para cualquiera. La altura a la que está es sobrecogedora y aun siendo seguro… mirar hacia abajo puede marear a cualquiera. Si tienes estomago para subirte… y no te tomaste muchas ponchas… te animamos a hacerlo. Puedes hacer unas fotos preciosas desde aquí, tanto hacia abajo como hacia el pueblo. ¡Agarra bien la cámara!

preciosas vistas desde la cima de Cabo Girao
Preciosas vistas desde la cima de Cabo Girao hacia la playa

Y por último… toca playa! Un pequeño paseo viendo las plantaciones, un chapuzón y rato de relax tirados al sol. Pero no penséis que en un lugar cualquiera. Justo aquí debajo del escarpado acantilado con forma de diamante hay una playa de piedras. Si, debajo del acantilado más grande de Europa! Espero no nos caiga una piedra en la cabeza!

Se baja en teleférico, es la única forma. Antiguamente solo se podía ir por mar pero los vecinos que tienen las tierras aquí abajo… consiguieron que se lo pusiesen. ¿Y porque tienen tierras para cultivar aquí? Pues porque son unas tierras extremadamente fértiles. La verdad es que no hay mucho sitio pero lo tienen muy bien aprovechado. Esta zona, la de los cultivos y la playa se llama las Fajãs do Cabo Girão.

DSC01028
Teleferico para bajar Cabo Girao

Los cultivos:

La Playa:

Alberto bajo el acantilado:

La hormiga de naranaj con el brazo levantado es Alberto
La hormiga de naranaj con el brazo levantado es Alberto

Y aquí, en este espectacular paraje nos despedimos. En un lugar muy especial, con unos majestuosos acantilados encima, un océano poderoso enfrente y nosotros dos solos en el medio sintiéndonos como dos pequeñas hormigas… precioso, de verdad… precioso.

 

Anuncios

3 Comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: